Lunes, 21 Agosto 2017

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Las Huelgonas

LAS HUELGAS DE 1962 Y 63


A lo largo de la historia, la minería asturiana siempre fue el referente del resto de la minería española y casi nos atreveríamos a decir que del movimiento obrero español.

El 7 de abril de 1962 surge en Asturias un conflicto laboral, por entonces la palabra huelga estaba totalmente prohibida, por el régimen franquista. La chispa que desencadenó aquel conflicto fue la decisión unilateral de la patronal de prescindir del relevo de la noche, quedando sólo los de la mañana y la tarde. En el Pozo Nicolasa de la fabrica de Mieres se sanciona a siete picadores surgiendo la huelga. Toda esta actividad tuvo un trasfondo político, pidiendo al régimen franquista un cambio de rumbo, una línea aperturista que deseaba mayores dosis de libertad para toda la ciudadanía, pero en especial para la masa obrera. A este movimiento, se adhirieron el resto de la colectividad de obreros españoles, así como un buen número de intelectuales y políticos no adictos al régimen y que comprendían una heterogénea ideología, olvidándose, un poco, de sus diferencias para centrarse en pedir mejoras y un cambio de rumbo a la dictadura franquista.

En Laciana el comienzo de la huelga tuvo un origen un poco diferente al asturiano del que se aprovechó su iniciativa y se utilizó un poco de avanzadilla.

A mediados de los años 50, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, instaura unos nuevos métodos de racionalización en el trabajo como consecuencia de la entrada de nuevos mandos en la empresa. Estos métodos consisten en unos constantes abusos y atropellos a la dignidad de los trabajadores, contando tan sólo para la empresa el aumento de productividad sin importar el como, y olvidándose por completo del factor humano. Por aquel entonces el minero de Laciana no disponía de casco, las cabezas de los mineros eran todo un poema y podía vérseles abundantes bollos merced a las piedras que les caían. Tampoco se disponía de botas de agua. La silicosis no estaba reconocida como enfermedad laboral, y muchos silicóticos morían en el tajo sin ser retirados. Había sanciones sin motivo, los trabajos se llevaban muy atropellados como consecuencia de mirar solo el aumento de productividad, y la consecuencia más inmediata de esto, era unos accidentes que eran evitables si los trabajos se realizasen de otro modo más planificado y cuidadoso. Los salarios eran paupérrimos. Todas las cosas mencionadas anteriormente no forman parte del libro escrito por Emile Zola, "Germinal", en el que se habla de la miserable vida que llevaban los mineros franceses en el siglo XIX. La realidad superaba a la ficción y esa era la dura e injusta situación con la que se enfrentaban los mineros lacianiegos en su existir cotidiano.

En mayo de 1962 surge en el Pozo María esa huelga, que posteriormente se traslada a todos los sectores y grupos de la empresa, parando durante 38 días toda la minería lacianiega, por aquel entonces la más importante de la provincia.

Ante aquel paro, los mineros esperan a que intervengan los representantes de los sindicatos verticales y actúen de mediadores. Por aquel entonces, no existían los enlaces sindicales ya que estaban prohibidos. Los miembros del sindicato vertical no intervienen, y no sólo eso, firman un documento junto a la empresa en el que dicen que no hay motivo para la huelga y que ésta es sólo por motivos políticos. Esta traición del sindicato vertical indigna más a los trabajadores.

La huelga se prolonga y a los 15 días de paro, el ingeniero jefe junto con el director general y los jefes de grupo, se reúnen, pozo a pozo, con los trabajadores, para saber la causa de este conflicto. El miedo era terrible y nadie se atreve a hablar y explicar las causas de dicho paro. Era una huelga auspiciada en la ley del silencio por el miedo con el que se vivía, las únicas informaciones de lo que ocurría en Asturias, y por consiguiente, en la comarca de Laciana, eran a través de la emisora clandestina "Radio Pirenaica", que se había erigido en la voz contestataria al régimen franquista y emitía desde el extranjero teniendo entre sus máximos exponentes a Santiago Carrillo y Dolores Ibarruri "La Pasionaria". Esta fue la forma que tuvieron los mineros lacianiegos de conocer la huelga de sus compañeros asturianos, y extender el conflicto en un primer momento, para con posterioridad mantener informados a los habitantes de la comarca de una manera pormenorizada y fiable que servía para saber la situación de la huelga así como de los movimientos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al ser el único medio de información real debido a la censura informativa de aquel entonces.

El primer paso de la huelga del 62 se dio en el Pozo María donde los obreros deciden exponer sus razones para la huelga. Desde este pozo comienza la organización y se le pide permiso al comandante de la guardia civil para organizar una reunión. El comandante acepta con las siguientes condiciones: que no sea un elevado número de gente y que no haya ningún tipo de altercado.

El lugar elegido para la reunión es la Sala de Fiestas Nevada. Allí, una vez que los mineros organizadores de todo aquello se encargan de ir reclutando a la gente por el boca a boca, y decirles que la reunión está autorizada, pues era mucho el miedo, se reúnen unos 150 trabajadores aproximadamente. En la reunión se redacta un borrador con las siguientes peticiones de los obreros:

1- Reconocimiento para silicóticos

2- Destitución del jurado de empresa que firmó el escrito en el que no había motivo para la huelga.

3- Restitución de la figura del enlace para representar a los trabajadores dentro del jurado de empresa

4- Salario mínimo de 145 pts diarias

5- Mejora en las condiciones de trabajo para evitar accidentes.

El documento es enseñado al comandante de la guardia civil y dice que a él le parece bien, que no va a poner ninguna traba. Finalmente el escrito llega a poder de la empresa y ésta decide lo siguiente:

1- Se concede primero 60 pts y más tarde 70 pts en tonelada de carbón extraída a los trabajadores a modo de reparto proporcional.

2- No se destituye al jurado de empresa pero permiten un número de representantes, 12 en concreto, idéntica cantidad a la que componía el jurado de empresa.

Al elegir la comisión que representó a los obreros, los 12, en el jurado de empresa fue el inicio de CCOO en España, pudiéndose decir a los cuatro vientos que tuvo su origen en Laciana.

Aquella huelga del 62 fue un hito en la minería lacianiega. Para ella se contó con la participación y el apoyo de todos los sectores de la sociedad. Tanto las mujeres como los demás miembros de la sociedad lacianiega, aportaron su granito de arena.

Las mujeres se encargaban de detener a los esquiroles que en un principio no secundaban la huelga arrojándoles granos de cebada y trigo a su paso. Los comerciantes de la zona fiaban y abrían cuentas a favor de los obreros para ayudarles en todo lo posible. Laciana estaba unida, y a pesar de la represión por parte de la guardia civil, que incluso llegó a llevar a la mina a los entibadores por la fuerza para que la mina no se cayera, (por aquel entonces, eran los encargados de esta cuestión), fue todo un éxito de organización y resultados. No se deportó a nadie saldándose “únicamente” con alguna paliza y abuso por parte de la guardia civil, que por aquel entonces ese era el modus operandi de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Para acabar la huelga, el cura de Caboalles de Abajo cede de buena voluntad la Iglesia de Caboalles para una reunión de los trabajadores y poner fin al conflicto, pues ya se habían conseguido parte de las peticiones. En esta reunión se infiltra gente de la Brigada de lo Político y Social venida desde Madrid, y los obreros que hablaron más de la cuenta, fueron llevados a dependencias cuartelarias y obsequiados con brutales palizas.

A pesar de todo lo sufrido, la minería lacianiega había vencido.

En 1963 se inicia otro conflicto en la minería lacianiega que dura 40 días. 1962 sirvió para romper el hielo a la hora de defender nuestros derechos, ahora tocaba llegar a conseguir algo debido a esa unidad obtenida un año antes.

Hay veces que se pueden conseguir logros más importantes que los económicos, y esa fue una de esas veces, ya que se llegó a la revisión de la ordenanza laboral por parte del Ministro de Trabajo. Logro importantísimo que trajo el reconocimiento de silicóticos, salarios dignos y la elección de los enlaces por parte de los trabajadores.

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